¿Conocías los beneficios del uso de los fertilizantes?

fertilizantes

Se ha demostrado la importancia de disponer de una tierra fértil que dote a las plantas de todos los nutrientes necesarios para su supervivencia y crecimiento adecuados. De este modo, es clave el uso de abonos y fertilizantes a la par que agua y luz solar.


¿Qué son los fertilizantes?
Los fertilizantes son sustancias orgánicas o inorgánicas que se añaden a la tierra para hacerla más fértil y útil a la hora de sembrar. Estas sustancias contienen nutrientes que las plantas asimilan para mantener o incrementar el contenido de estos elementos en el suelo, mejorando y estimulando su crecimiento vegetativo.
De este modo, los fertilizantes se muestran como imprescindibles, ya que gracias a ellos se obtienen grandes beneficios para la producción alimenticia y la obtención de energías renovables. Sin ellos, sería necesario cultivar millones de hectáreas extra para poder abastecer a una población en constante crecimiento.
Por último, algunas de las ventajas que proporcionan esta clase de sustancias son las siguientes:
• Aumento de la producción por hectárea.
• Posibilidad de ajuste de suelos.
• Mayor y mejor respuesta ante situaciones críticas de cultivo.
• Capacidad de adaptación a necesidades específicas.

¿Qué tipo de fertilizantes podemos encontrar en el mundo de la agricultura?
Existen varios tipos de fertilizantes, que pueden ser clasificados según su origen, impacto al medio ambiente o tiempo de actuación en la tierra:

• Fertilizantes de origen orgánico: también conocidos como “abonos”. Su origen puede ser animal o vegetal. Proporcionan el nitrógeno necesario al suelo, mejorando la calidad del terreno, ya que ayudan a la retención de agua y nutrientes dentro del mismo.

• Fertilizantes de tipo inorgánico: procedentes de elementos como las rocas o los minerales. Al igual que los anteriores, proporcionan nitrógeno al suelo mejorando la calidad del terreno. No obstante, este caso, al tratarse de una concentración mucho más elevada, los resultados son visibles en un periodo de tiempo menor.

• Biofertilizantes: compuestos por microorganismos vivos (así lo indica el prefijo “bio”) como, por ejemplo, hongos y bacterias. Esta categoría de fertilizantes son los más empleados en la agricultura ecológica, ya que son totalmente respetuosos con el medio ambiente.

• Fertilizantes químicos: obtenidos de procesos químicos y minerales, agregables tanto a las propias plantas como al suelo. Los resultados de su utilización también pueden ser visibles en un periodo breve de tiempo. Sin embargo, como punto negativo, hay que tener en cuenta que estas sustancias suelen ser perjudiciales para el medio ambiente.

• Fertilizantes quelatados: compuestos por la unión de un metal y un agregado que contiene dos o más ligandos potenciales (moléculas orgánicas). De esta manera, dotan de diversos elementos químicos (hierro, magnesio, cobre y cinc) al suelo, aunque sus propiedades pueden verse afectadas.

Como conclusión, se debe destacar que el uso de los fertilizantes ha demostrado una gran eficacia en el desarrollo de los cultivos agrícolas, pues no sólo aumenta la producción, sino que permite un mayor aprovechamiento del terreno. Por ello, desde estas líneas se incita a su uso, atendiendo a la características y necesidades del terreno, producto y, sobre todo, a los intereses de quien los emplee.

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